Sustituir bombillas antiguas por LED de bajo consumo con temperatura cálida cambia la factura y el ánimo del espacio. Añade tiras adhesivas en zonas de paso con sensor de movimiento para evitar luces encendidas sin necesidad. Combina lámparas de pie con interruptor accesible, usa reguladores enchufables y organiza un plan de encendido por estancias. Un lector nos contó que solo con LEDs y sensores ahorró un 18% el primer mes.
Los enchufes inteligentes permiten programar horarios, crear rutinas y medir el consumo sin instalar nada permanente. Colócalos en la regleta del entretenimiento para apagar todo de madrugada, o en el calentador portátil durante horas punta. Configura automatizaciones por geolocalización para evitar olvidos, y usa estadísticas semanales para detectar vampiros energéticos. Son económicos, portátiles y te los llevas cuando cambias de piso, como hizo Ana al mudarse con ahorro asegurado.
Los burletes adhesivos en marcos de puertas y ventanas sellan corrientes con poco esfuerzo y gran retorno. Agrega cortinas térmicas y alfombras densas para reducir pérdidas por suelos fríos. Instala película aislante removible con secador para cerrar holguras de invierno. Cierra rendijas con masilla reversible y coloca tapetes bajo las puertas. Un medidor láser infrarrojo mostró en nuestro ensayo una caída notable de puntos fríos junto al balcón tras treinta minutos de trabajo.
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